
Cómo enseñar a los niños a escribir a máquina
Los niños usan el teclado para las tareas escolares cada año más pronto, y a la mayoría nunca se les enseña cómo. Se las arreglan con dos dedos, ganan la rapidez justa para salir del paso y llevan el hábito a la vida adulta, donde es mucho más difícil cambiarlo. Un niño que aprende pronto a escribir sin mirar redacta con más facilidad en el colegio y nunca tiene que volver a aprender. Enseñarlo no exige programas especiales ni mucho tiempo. Exige sesiones cortas y regulares y algo de paciencia.
Cuándo empezar
El consejo habitual es hacia los siete u ocho años. Para entonces la mayoría de los niños leen palabras sencillas, y sus manos son lo bastante grandes para apoyarse en la fila central y alcanzar las filas de arriba y de abajo. Los más pequeños pueden jugar con un teclado y aprender dónde están las letras, pero la colocación formal de los dedos suele frustrarlos.
No hay límite superior. Un niño de diez o doce años que ya escribe con dos dedos todavía puede cambiar. Solo hace falta un poco más de persuasión, porque al principio la forma antigua parece más rápida.
Prepara el escritorio para un niño
Los muebles de adulto colocan a un niño en mala postura, y la incomodidad acaba pronto con las sesiones.
- Pies apoyados. Si los pies no llegan al suelo, pon debajo una caja o un reposapiés.
- Codos a la altura del teclado. Sube el asiento con un cojín si hace falta, para que los antebrazos queden más o menos horizontales.
- Pantalla a la altura de los ojos. Un portátil sobre una pila de libros con un teclado aparte funciona bien.
- Un teclado de su tamaño. Un teclado estándar sirve para la mayoría de los niños a partir de unos siete años. Uno compacto, sin teclado numérico, es más fácil para manos pequeñas.
Qué enseñar, por orden
1. La fila central
Enseña al niño dónde descansan los dedos: la mano izquierda en A, S, D y F, la derecha en J, K, L y Ñ. Deja que encuentre con los ojos cerrados los pequeños relieves de la F y la J. Con esos relieves las manos encuentran su sitio sin mirar. Dedica varias sesiones a esto. Todo lo demás se construye encima.
2. Un dedo, un grupo de teclas
Explícale que cada dedo tiene sus propias teclas y vuelve a casa después de pulsar una. Añade la fila superior de pocas en pocas letras, y después la inferior. Introduce como mucho dos o tres teclas nuevas por sesión.
3. La vista en la pantalla
Es la regla más difícil y la más importante. Si un niño mira las teclas, los dedos nunca aprenden. Algunos docentes tapan las manos con un paño ligero o una cartulina. Conviértelo en un juego: ¿cuántas letras encuentras sin mirar?
4. Palabras de verdad
En cuanto conozca unas pocas letras, escribid palabras reales formadas con ellas. "Sal", "las", "falda" y "salsa" pueden escribirse en la fila central. Las palabras son más gratificantes que las series de letras, y los niños notan su propio progreso.
5. Mayúsculas y puntuación
Añade las teclas Mayús, el punto y la coma cuando las letras estén firmes. Enseña la regla desde el principio: usa la tecla Mayús de la mano contraria a la de la letra.
Sesiones cortas
De diez a quince minutos es de sobra para un niño de menos de diez años. Cinco sesiones cortas a la semana enseñan mucho más que una larga, porque la habilidad se asienta entre sesiones. Para mientras el niño aún tenga ganas. Una sesión que acaba en frustración hace más difícil empezar la siguiente.
Precisión antes que velocidad
A los niños les gusta competir, y un número de velocidad resulta emocionante. Competir demasiado pronto enseña movimientos descuidados que después hay que deshacer. Durante las primeras semanas, elogia la precisión y el buen uso de los dedos, y no menciones la velocidad. Una regla sencilla funciona: podrás ir más rápido cuando escribas la línea con uno o dos errores como mucho.
Cuando los dedos conocen las teclas, la velocidad llega sin perseguirla. Como orientación, un niño que ha aprendido todo el teclado y practica con regularidad suele alcanzar de 15 a 25 PPM en los primeros meses, y muchos llegan a 30 o 40 PPM al principio de la adolescencia. Son rangos aproximados, no objetivos. Los niños varían mucho, y el progreso constante importa más que cualquier cifra.
Que siga siendo divertido
- Deja que escriba cosas que le importan. Los nombres de sus amigos, su animal favorito, la letra de una canción, un cuento propio.
- Muestra el progreso. Lleva una tabla sencilla con la precisión o con las teclas aprendidas. A los niños les gusta ver subir una línea.
- Usa los juegos con cuidado. Los juegos de mecanografía motivan mucho una vez aprendida la posición de los dedos. Antes premian la velocidad y animan a mirar hacia abajo.
- Escribid juntos. Una carrera corta contra su padre o su madre, con las mismas reglas para ambos, suele ser el mejor momento de la semana.
- Elogia el método, no el resultado. "No has bajado la vista ni una vez" es más útil que "has sido rápido".
Problemas habituales
Mira las teclas. Tapa las manos y baja el ritmo. Mirar suele indicar que el material es demasiado difícil para la etapa en que está el niño.
Vuelve a los dos dedos. Ocurre cuando hay que terminar deprisa los deberes. Permítelo al principio para las tareas, y mantén estrictas las sesiones de práctica. A medida que el método nuevo se hace más rápido, el antiguo desaparece.
Aburrimiento. Cambia el texto, acorta la sesión o descansad unos días. Una pausa hace menos daño que un niño que ha llegado a aborrecer el teclado.
Manos o muñecas doloridas. Revisa el asiento y comprueba que el niño no pulsa con fuerza. Escribir debe ser ligero.
Cuánto se tarda
Con diez o quince minutos casi todos los días, muchos niños conocen todas las letras sin mirar en seis a diez semanas. La soltura tarda más y llega con el uso corriente: cuando las tareas escolares se escriben con los dedos correctos, cada trabajo se convierte en práctica. El tiempo invertido es poco, y la habilidad los acompaña toda la vida.