
Los errores de mecanografía más comunes y cómo corregirlos
Los errores al escribir no son aleatorios. Casi todo el mundo comete los mismos pocos tipos de error una y otra vez, y cada tipo tiene una causa distinta. Cuando sabes cuáles son los tuyos, corregirlos es mucho más rápido que limitarte a «practicar más».
Averigua en qué fallas de verdad
Haz tres o cuatro tests de mecanografía fijándote en los errores, no en la puntuación. Apunta cada fallo según lo notes. Tras unos cuantos tests aparecerá un patrón: quizá la mayoría de tus errores sean de una mano, de una fila o de un tipo de tecla. Esa lista es tu plan de práctica.
Letras intercambiadas
Escribir «qeu» en vez de «que» o «preo» en vez de «pero» se llama transposición. Ocurre cuando una mano va más rápida que la otra y su dedo llega antes. Es más frecuente en palabras que alternan las manos.
La solución: baja el ritmo en esas palabras y escríbelas con una cadencia regular, una tecla por tiempo. Practica las palabras concretas que intercambias, diez veces cada una a mitad de velocidad, hasta que el orden quede fijado.
Pulsar la tecla de al lado
Pulsar la R en vez de la T, o la M en vez de la N, suele indicar que la mano se ha desplazado de la fila central o que está yendo el dedo que no es.
La solución: antes de cada línea, comprueba con los relieves que los índices están sobre la F y la J. Si siempre falla el mismo par, mira qué dedo debería pulsar cada tecla y practica ese par despacio. Muchas veces la causa es un dedo haciendo el trabajo de otro.
Letras que faltan o se repiten
Comerse una letra («escrbir») viene de pulsar con demasiada suavidad o de correr en las terminaciones frecuentes. Duplicar una letra («escribiir») viene de mantener la tecla demasiado tiempo o de rebotar sobre ella.
La solución: busca una pulsación ligera y constante, que baje hasta el fondo y vuelva a subir enseguida. Si las letras dobles salen en una tecla concreta, puede que la culpa sea del teclado. Limpia debajo de la tecla o prueba con otro teclado.
Errores con las mayúsculas
Dos mayúsculas al principio de una palabra («HOla»), o ninguna donde querías una, se deben a mantener Mayúsculas demasiado tiempo o a soltarla antes de hora. Además, mucha gente usa una sola tecla de Mayúsculas, lo que obliga a estiramientos incómodos.
La solución: usa la tecla Mayúsculas de la mano contraria a la letra: la derecha para las letras de la mano izquierda y la izquierda para las de la derecha. Pulsa Mayúsculas, pulsa la letra y suelta las dos. Practica con una lista de nombres propios o de lugares.
Errores con la barra espaciadora
Las palabras se juntan o aparece un espacio en medio de una palabra. Los espacios que faltan suelen venir de un pulgar que flota demasiado alto. Los que sobran, de un pulgar apoyado en la barra.
La solución: usa siempre el mismo pulgar, mantenlo justo por encima de la barra y trata el espacio como parte de la palabra: «que» y espacio en un solo gesto, no «que», pausa, espacio.
Puntuación, tildes y números
Los errores se acumulan en las comas, las tildes, las comillas, los signos de interrogación y la fila de números, porque esas teclas se practican mucho menos que las letras y están más lejos de la fila central.
La solución: practícalas a propósito. Escribe textos con mucha puntuación y muchas tildes, o con fechas, precios y direcciones, durante unos minutos en cada sesión. Aprende qué dedo corresponde a cada tecla de número en lugar de usar el que esté libre.
Escribir por delante de lo que lees
Algunos errores no son de los dedos. Escribes una palabra que se parece a la correcta («casa» por «cosa») porque leíste demasiado deprisa, o te saltas una palabra corta.
La solución: mantén la vista una o dos palabras por delante de los dedos, no más. Leer demasiado adelante hace que se pierdan palabras. Leer demasiado pegado provoca una escritura a trompicones.
Mirar el teclado
Mirar hacia abajo causa errores de forma indirecta. Mientras miras las teclas no ves lo que aparece en pantalla, así que los errores pasan desapercibidos durante varias palabras y cuesta más repararlos. También pierdes el punto por el que ibas en el texto original.
La solución: mantén la vista en la pantalla y deja que los errores ocurran. Corregir al tacto es más lento durante unos días y mucho más rápido después.
Tensión y cansancio
Los errores que aparecen al final de una sesión larga, sobre todo con los meñiques, suelen ser físicos. Los hombros subidos, las muñecas dobladas y las pulsaciones fuertes restan control.
La solución: baja los hombros, mantén las muñecas rectas, pulsa con suavidad y haz una pausa breve cada veinte o treinta minutos. Si tu precisión cae en picado, déjalo por hoy. Practicar con cansancio entrena malos hábitos.
Convierte la lista en práctica
Elige el tipo o los dos tipos de error que más te cuestan. Dedica cinco minutos al día a escribir material que los trabaje, lo bastante despacio como para acertar siempre. Después haz un test normal y comprueba si esos errores son ahora menos frecuentes. Cuando lo sean, pasa al siguiente punto de la lista.